Suspenso y misterio efectivo, nada mal para su bajo presupuesto. La misma idea tratada de forma más profesional la veréis en 13 เกมสยอง: 13: Game of Death (2006) de Chookiat Sakveerakul cuando el oficinista Puchit recibe una oferta de dinero o reto para ingresar a un juego, igual que a la bibliotecaria Jane. A Puchit solo se le pide que mate una mosca para iniciar, y a Jane solo que siga instrucciones y dentro del libro 50 dólares. En menos de un santiamén se dobla la oferta de dinero y Puchit ya está en público comiendo excrementos para seguir en el juego mientras que Jane, antes de 4 días ya ha allanado una “casa encantada” y usa un neglige como puta a cambio de 300 o 400 dólares debido a las instrucciones del desconocido. En este historia, Jane recibe la nota, los 50 y en seguida supone que un estudiante de posgrado Brice es el MOG Master of Game que firma las instrucciones. Brice será su confidente (Jane le ha invitado a cenar) y pronto la acompaña a su nueva misión, hallar a medianoche más dinero “horse around” le dice. La trama juega con la probabilidad nada descabellada que él, Brice sea el autor de todo aunque él lo niega las múltiples ocasiones en que le cuestiona Jane. La cronología del tiempo la lleva el conteo de los días y antes del 4 como ya dije, Jane rompe con Brice ordenándole que no intervenga porque le hizo perder la oportunidad de ganar 1,200 dólares. Se percibe qué tipo de persona es Jane no solo porque jamás se detendrá con tal de seguir vendiéndose y eso lo demuestra la escena en que habla por teléfono con su madre, evidenciando su falsa temeridad y valentía para ser distinta a muchas mujeres rechazando otros pretendientes que según la madre eran cariñosos con ella y de buena influencia. En fin, para el día 6 desaparece una chica Gail Summers y para el día 7 recibe un vídeo extraño, pero nada la detiene así que el día 12 se mete a un auto ajeno de noche, a petición del mismo juego lucrativo aunque es mordida por un boxer hiere al animal con la navaja que carga siempre con ella. Cuando el MOG deja de escribirle ella, Jane desesperada, se pinta el cuerpo y graba con video cámara casera con tal de continuar y lo logra pero no es ella la que tiene el control porque amanece y no logra detectar la entrada de responsable ya que la ha gaseado con algún tipo de barbitúrico o soporífero. Dije que 13: Game of Death es más profesional porque allí se cuaja la idea a la perfección, es decir, se bordea el delito sin importar con tal de percibirse la suma que necesitaba el lumpen oficinista aunque la última misión se haya opuesto por lo redondo a hacerla por no asesinar. En cambio aquí, en esta obra no sabremos que Jane ha entrado a formar parte en el desenlace en que, otra vez es gaseada o dormida mientras la cuidaba su amigo Brice con quien ya se había reconciliado para acompañarla. Despierta y no ve a su amigo -solo la nota de las orejas cortadas a Brice- y al asistir a su compromiso de media noche, conoce al enmascarado Redford Crawford Ford, quien como ella, recibía instrucciones para darle mensajes y órdenes de trabajo a Jane. En la furgoneta hay un forcejeo y lo mata pero jamás sale del “negocio” anónimo. Lo sabemos porque al final, en el dpia 456, ella ya vive en un penthouse y viste notablemente mejor que al inicio pero le deja notas de +ordenes de tareas a un tal Thomas. Como dije ya en otro lugar, la degradación laboral contemporánea es evidente en esta obra, y no solo del lumpen proletariado, sino de los oficinistas y de los asalariados en general quienes, como ha estudiado Byung-Chul Han en The Burnout Society, ahogados en metas y en deudas autoimpuestas, -o en aburrimiento como Jane solo gastando la noche con videojuegos- no escatiman en perder la salud sino incluso llegan a la más brutal humillación por tareas y ascenso. Pr eso Puchit o Jane enarbolan al ciudadano promedio que hace tiempo ya perdió el respeto por su integridad moral con tal de recibir un sueldo descomunal que por lo pronto los envuelve en una ilusión de alivio o confort pero que en realidad les obliga a una espiral de enajenación donde ellos son ya mercancía.


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