A contrapelo de las historias contemporáneas convencionales sobre adolescentes. Posiblemente padezca algún tipo de autismo Jan Tenhoven, pero con toda seguridad se evidencian actitudes esquizofrénicas cuando el peso desproporcionado de su juventud hormonal a raíz de iniciar su relación con Alice, pasa de misantropía electiva apacible -salvando al ratón del laboratorio, hurgando en el tronco o cueva por los zorros- a una neurastenia en que escucha voces en la alcantarilla de su baño mientras el panorama conflictivo entre Alice y sus demás compañeros miembros de la banda disidente contracultural se vuelve violenta.

De pronto, se ha vuelto en su contra el equilibrio o conexión evidente que guardaba Jan con el reino animal, independientemente de estudiar biología. La paranoia progresivamente lo deja aterido y como Gregor Samsa, incluso se imagina que su chica y los demás lo miran allí, como insecto acostado en su lecho. Estalla corriendo y se topa en medio de la noche con ganado vacuno, les grita que son libres, como al hámster que ha salvado antes en el colegio. El soundtrack con Jungstötter es fenomenal, original para el filme y singular para más de dos escenas bizarras. Era de esperarse, la fijación de Jan en el vacío empeora y recurre al lenguaje de las aves, gorjeando, silbando, gruñendo y trepando un enorme árbol de noche. Alice se acalambra de miedo al verlo en la sima y llega con la policía justo cuando imitaba como ornitólogo a un búho. Aprehendido es ingresado a un hospital y atado como enfermo mental SIN ESTARLO. Alice está al pie de cama, parece sufrir pero las apariencias engañan. Cuando es llevado a la fuerza a la clínica psiquiátrica su condición ya no tendrá marcha atrás como si se hubiera definido ya por su subconsciente. Después del incidente de la maceta por intentar escapar y tomar la decisión de Alice de entregarlo, como una traición, Jan se resigna y al poco sale. No puede recuperar sus estudios y como siempre las maestras no están dispuestas a hacer excepciones. Se desmorona jan a partir de la fiesta y por poco también Alice. Final triste en que Jan ha cobrado colmillos o mentón y mandíbula pronunciada. ¿Es Jan el zorro con el que se topa Alice al final? Atrás ha quedado, como un sueño lo que pudieron vivir ambos, y Maria Sibylle Merian y los dibujos incendiados. Quizás todo fue solo un sueño como el de una persona normal que no se percata de ello.


Leave a comment