jamás ha maridado tan perfecto -como un Cabernet con un salmón a las brasas- un par de mujeres en bancarrota rutinaria por la soledad con un gigoló que brinca, salta y aunque ocasionalmente es bufón de la corte también corta la leña antes de ofrecerse de postre como esclavo sexual para combatir el spleen campirano de la madre, Ruth y la distracción celosa de la hija, Chris Miller; así que Bardem engancha con un trance inaudito pero delicioso de excelente giallo aunque no se rompió el cerebro y muchas de sus tomas son bastante torpes, como aquella en que Chris está boca abajo tomando el sol al mediodía mientras el gorrón Barney, recién abonado en la casona apenas hace unos días y, para no variar sin camisa- deambula por el jardín con el pretexto de hacer las labores domésticas.
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Repito, el morbo caústico de espectador del gamberrismo es el hipnotismo que engancha con esta obra que solo merece 3/5 estrellas pero le concedo la 4 estrella por la irreverencia de Bardem a las formas, fijaos en la foto de Chris Miller en la recámara de la madrastra después de follar con su reciente protegée e instrumento sexual, en la imagen de la hija (minuto 43 y ss.) en el portarretrato aparece la chica con la misma blusa uncida para que solo se insinúen sus pechos, con la cual por la mañana ha estado cabalgando y por cierto ¡qué escena tan erótica montando a todo galope con el zigzagueo dek monumental cuerpo femenino y joven! Bardem ni siquiera se molestó en usar fotos viejas del personaje de Chris y hasta el mismo peinado de la mañana luce, evidenciando sin escrúpulos que la foto se hizo en el mismo set del rodaje. Desde el principio Ruth ha sido sigilosa y parece satisfacer con coitos la ausencia del marido dizque después de 8 años que le ha abandonado a ella y su hija. Bardem filtra escenas como la ida al pueblo a comprar provisiones por Barney y pagando con billetes ensangrentados para simular que el asesino de la bailarina de cabaret del inicio es él, Barney.

Pero Ruth le insinúa que ayude a Chris a salvarse de la depresión y ansiedad y enfermdad sufrida por la pérdida de su padre, y que la visite durante la noche ya que no cierra con llave su recámara. En una de tantas, la inocente mujer solitaria pide al que parecía el depredador macho que ayude a Chris con arreglos en el sótano y allí es cuando Chris sufre las alucinaciones propias de una mujer demente, y entre los flashazos se nota que el padre la ha abusado en la bañera así que vuelta una histérica arremete contra barney y aunque se desmaya y el chico la lleva en volandas al piso supeior, Ruth sigue su plan el cual el espectador apenas deduce, que es correrlo de la casa cogiendo sus cosas so pena de dispararle. El muchacho que es de suyo bobo regresa horas después de madrugada para robar para meterse en la recámara de Chriss y esa será su última idiotez porque al momento de fornicar con ella, Chriss vuelve a tener un episodio de abuso de su infancia o pasado y le clava un cuchillo al buen mozo. Ese buen mozo descuartizado, será abono de las flores que brotarán en el paviento nuevo del terreno que ahora se da mantenimiento y justo donde lo enterraron. Esta vez Chaplin es quien yace inerte.


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