Comparto este fragmento de Turangalila, un movimiento de hecho. Messiaen compone Turangalîla entre 1946 y 1948 por encargo de Serge Koussevitzky para la Orquesta Sinfónica de Boston; el estreno lo dirige mi apreciable Leonard Bernstein en 1949; dos palabras sánscritas: turanga (tiempo que fluye, movimiento, ritmo) y lîla (juego divino, amor, gozo), de modo que la sinfonía es un himno a la alegría, al tiempo, al amor y a la muerte.

El instrumento de madera que se aprecia delante de los cellos, con cuerdas y botones en arco es una especie de arpa/cordófono de percusión usada como parte de la gran batería de percusiones de la obra, muy probablemente un tipo de salterio o cítara de concierto construida ad hoc para la orquesta del festival, pero comparándola noto que no es el ondes Martenot.
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El título combina dos palabras sánscritas: turanga (tiempo que fluye, movimiento, ritmo) y lîla (juego divino, amor, gozo), de modo que la sinfonía es un himno a la alegría, al tiempo, al amor y a la muerte. Turangalîla exige una orquesta enorme: maderas muy amplias, metales, sección de cuerdas completa, piano solista, ondes Martenot solista, teclados (glockenspiel con teclado, celesta) y de ocho a once percusionistas con una batería de instrumentos afinados y no afinados. El ondes Martenot —uno de los primeros instrumentos electrónicos— aporta glissandi y timbres vocales que encarnan lo inefable del amor y el elemento “sobrenatural”; la percusión y los teclados recrean sonoridades de gamelán balinés, subrayando la referencia de Messiaen a ritmos y colores “orientales”.
NOTICE: Grabé este movimiento directamente de mi suscripción a MEDICI, un excelente portal de música clásica contemporánea. Lo que comparto, procuro hacerlo de mis plataformas legales pagadas por mí. No es para fines de lucro ni vendo ni alquilo videos, solo es difusión de lo bello o lo genial, o una mezcla de ambas. Enjoy


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