Gracias a la brillante Ai Jian, escritora canadiense de origen chino, tengo fé en la literatura de algunos Millenial. No es fácil impactarme. Comparto mi lectura sobre una extraordinaria novela llamada “Linghun”. Hay tantos creadores alucinantes e interesantes que no entiendo realmente la obsesión de mucha gente de ovacionar directores -como Guillermo del Toro, por poner un simple ejemplo-, que necesitan promocionarse medio año antes de estrenar su obra y quienes hacen refritos de los mismos símbolos pop y culturales de terror canónicos preexistentes. Preferible a mi juicio, darle la oportunidad a escritoras o escritores de más originalidad. Antes de resumir la obra como es mi estilo, explicaré por qué es maravillosa esta novela que te la chutas el mismo día y se me antoja para un filme.

Linghun es quizá una distopia. ¿Qué sucedería si existiera un lugar donde las personas buscan reunirse con sus muertos? Así es. El problema, como voy a explicar, es que insistir en el contacto con esos fantasmas de seres queridos fallecidos, puede ocasionar que las personas queden atrapadas en un pernicioso ciclo de perpetuo duelo y negación.
Pero Ai Jiang hizo el viaje literario de adentrarnos a vivir de acuerdo a las reglas que implica dicho topos imaginario llamado “HOME” (Homecoming of Missing Entities), lugar que además de estructura física o sistema social, funciona como una, aunque satisfactoria para la familia Wenqi de la historia, inquietante prisión mental y emocional que les otorga a los familiares de los muertos, un lugar donde eligen vivir obsesionadas con el pasado, incapaces de aceptar la muerte y el cambio como parte natural de la vida. No quiero ni contarles el cruento ritual que será necesario para competir por los espacios exclusivos de HOME.
Voy con el resumen.
- La llegada a HOME y la esperanza del reencuentro
La familia de Wenqi se muda a HOME (Homecoming Of Missing Entities), un barrio peculiar donde las personas buscan reencontrarse con sus seres queridos fallecidos. La familia está impulsada principalmente por el deseo de la madre de volver a ver a Tianqi, el hermano mayor de Wenqi que murió cuando ella era pequeña. Desde su llegada, la madre se obsesiona con preparar la casa para la aparición del fantasma de Tianqi, colocando fotografías, recuerdos y objetos personales por toda la vivienda. Esto ya de por sí es perturbador a todas luces, la dinámica familiar en torno esclsivo para alguien No-vivo, llamémosle. Se evidencia enseguida la idolatría de la madre hacia el hijo fallecido, ignorando a Wenqi, quien vive bajo la sombra de su hermano muerto. “Mi hermano siempre fue el niño dorado, el que llevaba el honor de la familia… Estoy convencida de que, si les hubieran dado a elegir, mis padres habrían cambiado mi vida por la de mi hermano sin dudarlo”. No se trata de lo lloriqueos de una hermana celosa, como se verá por la obsesión de la madre en especial. Pero de hecho, en HOME, la familia descubre una comunidad extraña donde todos esperan la aparición de sus seres queridos fallecidos. El barrio está rodeado de “los que se quedan”, personas que acampan en los jardines a la espera de conseguir una casa en este lugar místico. Entre ellos está Liam, un adolescente cuya familia lleva años esperando en los jardines. Está claro aquí un primer vector o quid psicológico, el modo en que el dolor por la pérdida puede distorsionar primero la percepción del ser querido, luego, las relaciones familiares hasta el punto de negar el presente por aferrarse a un pasado idealizado. La madre de Wenqi representa la negación absoluta de la muerte, mientras que Wenqi personifica la lucha por existir cuando se vive bajo la sombra de alguien que ya no está.

- El descubrimiento de la verdadera naturaleza de HOME y la amistad con Liam
Wenqi comienza a asistir al colegio local, donde la clase de “CASA” revela que todos los estudiantes tienen fantasmas en sus hogares. Conoce a Penny, Bawkinu y finalmente entabla una amistad con Liam, quien parece compartir su deseo de escapar de HOME. A través de estas relaciones, Wenqi descubre la verdadera naturaleza del barrio: un lugar donde las personas se aferran obsesivamente a los muertos en lugar de seguir viviendo. La verdad sobre HOME se revela en toda su crudeza cuando Wenqi presencia una subasta por una casa: un evento violento y sangriento -como anticipé en la parte introductoria- donde los participantes luchan físicamente por fichas que les permiten pujar para la adquisición. EL evento salvaje y perturbador culmina con la muerte de Penny durante la subasta, un evento traumático que deja a todos conmocionados. Mientras tanto, el fantasma de Tianqi comienza a manifestarse en la casa de la familia de Wenqi, pero de forma nebulosa e incompleta. La madre está obsesionada con forzar una relación entre Wenqi y el fantasma de su hermano, organizando cenas familiares y celebrando repetidamente el sexto cumpleaños de Tianqi, como si el tiempo se hubiera detenido. Simultáneamente, en otra parte, conocemos a la “Señora”, una anciana que vive frente a la casa de Wenqi y que, a diferencia de los demás habitantes, no tiene fantasmas en su hogar. Su historia parece no tener cabida pero en realidad se entrelaza con todo al trascender que se trata de una inmigrante china llamada Huijia (cuyo nombre significa “volver a casa”) que fue traída a América como esposa por correo por un hombre llamado Liam Winstoncroft. El elemento filosófico central de esta etapa es la cuestión de la identidad y el desplazamiento: tanto Liam como Wenqi se sienten atrapados en un lugar que no les pertenece, mientras que la Señora representa a alguien que ha perdido su identidad y su hogar, viviendo en un limbo cultural y emocional, esperando a un fantasma que nunca aparece.
- El escape, la pérdida y el regreso al ciclo
Wenqi y Liam finalmente deciden escapar de HOME después de la graduación. Poco a poco Wenqi ha logrado contactar de forma real con el fantasma de su hermano, quien le regala su robot de juguete, mostrándole gratitud y llamándola “jiejie” que significa hermana mayor, en una grabación, invirtiendo sus roles anteriores. Sin embargo, la libertad es efímera. Un mes después de su huida, descubren que Liam tiene un cáncer terminal en fase IV. La enfermedad avanza rápidamente y Liam fallece, dejando a Wenqi sola nuevamente.Tras la muerte de Liam, Wenqi recibe una carta notificándole que ha heredado la casa de la Señora, llamada “Linghun” (que significa “alma”). Descubre que la Señora era Ling Huijia, una mujer que había estado esperando durante décadas el regreso del fantasma de su marido, Liam Winstoncroft. En su casa, Wenqi encuentra una maleta llena de cartas y fotografías que cuentan la historia de esta mujer desplazada que nunca pudo regresar a su hogar en China. En un giro final lleno de simbolismo, Wenqi regresa a HOME y esparce las cenizas de Liam en la casa de Huijia, mezclándolas con las de Liam Winstoncroft. Luego, toma el lugar de “los que se quedan” frente a la casa de sus padres, completando un ciclo de espera y pérdida. Dentro de la casa, sus padres siguen riendo con algo invisible, mientras que en la ventana ¿aparece el fantasma de Tianqi? junto a otra figura que podría ser ¿Liam? Por supuesto que el quid filosófico aquí es la premisa existencial del modo que explorar el dolor, la pérdida y el desarraigo pueden crear ciclos de distintas generaciones de trauma y anhelo. ¿No hay acaso aquí un fuerte vínculo metafórico entre la inmigración y la muerte por representar formas de pérdida que pueden llevar a las personas a quedar atrapadas en un limbo emocional, buscando perpetuamente un hogar (HOME) que ya no existe o que nunca existió realmente. Hay tantas preguntas que podrían lanzarse no solo por el apego enfermizo a un ser querido que ya no está, sino el ritual de violencia y el costo real de la obsesión por recuperar lo perdido. Ai Jiang explora cómo la veneración puede convertirse en algo patológico cuando se lleva al extremo. No puedo dejar de mencionar cómo la historia intercala reflexiones explícitas sobre los “di fu ling” (fantasmas ligados a la tierra) de la tradición china, estableciendo conexiones entre estas creencias tradicionales y la construcción distópica de HOME. Me encantó que en “Linghun”, tenga lugar la tradición y filosofía china antigua, en concreto dichos “di fu ling” que son “espíritus ligados a la tierra, normalmente fantasmas que permanecen en la Tierra porque no pueden marcharse, tienen asuntos pendientes y, en la mayoría de los casos, son espíritus maliciosos”, dice allí. Lo que en México llamamos espíritus chocarreros. Paralelo a esta historia, existen aldeas fantasma japonesas, con templos para muñecas Kokeshi, en lugares como Nagoro, Japón, donde la artista Tsukimi Ayano ha colocado más de 350 muñecas de tamaño real que representan a los antiguos habitantes que fallecieron o se mudaron. Estas comunidades mantienen una presencia simbólica de quienes ya no están físicamente.


Leave a comment