La música coral, la canción “Песня о Сталине” de Matvéi Blánter que escucharemos en los primeros 5 y 6 minutos del filme extraída del cancionero oficial por el periódico Moskovski Komsomólets del 25 de julio de 1946, celebra al protector de la juventud, ya sabéis de aquel estúpido culto a la personalidad a Stalin, pero es una burla flagrante a lo que sigue, la detención y destrucción de la juventud de Vitenka Kostrov, el enamorado de Tomka Tamara, la hija del coronel Bragin de la NKVD, exactamente el régimen totalitario al que se oponía el chico y de cuya hija se enamoró perdidamente.

Pero Tomka antes de llegar el padre le recordó a su Romeo, “Y el amor, que resultó ser más fuerte que la muerte, resultó ser un cuento de hadas”. La hija es tan ignorante y creyóque el padre habpia sido uintimidado por su enamorado al amenazarlo con el hacha repitiendo que se llevaría a Tamara porque se aman. Pidió que trajeran el vodka y luego el coronel lo delató. A los 2 primeros meses de encierro el jovencito Vitenka todavía se sentía triunfal y arrogante diciendo a sus captores “seré liberado pronto, el delirio de un padre alcohólico vale 3 kopecs” mientras sonreía. Incluso envío una carta a Stalin después de las golpizas por no firmar el documento que le pasaron los verdugos.

No entendió que hablaban en serio, ni siquiera vio venir su traslado a los gulags hasta que en el ferrocarril como ganado vacuno con los demás debió o intentó defenderse de las bofetadas del volátil Zhenya. Y más tarde en el gulag, el propio Kolya Shpala le hace ver que si la autoridad soviética te ordena raparte la melena será mejor que obedezcas y te rasures todo. Todos reprimidos por oficiales desquiciados que disparan a diestra y siniestra huyen despavoridos a su crujía y solo resta sobre la nieve una cajetilla de papirosas soviéticas “Kazbek”. Pero en las barracas, o en el encierro si se prefiere, estos insensatos que han sido enviados al peor de los ostracismos y castigados y degradados, y prueba de ello es que antes fumaban esos prestigiosos cigarrillos de alcurnia, defienden a Stalin, por ejemplo el contradictorio mariscal Konstantín Rokossovski, cuando cualquiera dentro entre los hacinados allí se expresa con bromas o despectivamente en contra del dictador. Un “biólogo” o algo así ¿Bazin? comiendo lombrices de tierra por la proteína que aportan.

El lienzo continúa a veces expresionista cuando Rokossovski pide que no toquen sus paquetes de privilegios como cigarrillos y muere pior ellos estrangulado por la misma mafia dentro mientras dormía pero, sin duda, la parte más curiosa que vence los estándares de superchería es la amistad que progresivamente fue consolidando con Mark Yakolevich. Al grado de que Mark le revelara su secreto, su moneda de buenos augurios que halló en los túmulos funerarios cerca del lago Seliger a los 14 años y desde entonces, preguntaba si debía ir a dibujar a Moscú a Uralov con Igor que vivía entonces en su casa y la moneda le respondió que no.

AL siguiente día Ygor se estrelló muriendo. Como sea a Vitya se le permite con el tiempo armar su pequeño grupo de teatro o algo así como Zhenya pero cuando llegó el momento de deportar a algunos presidiarios Mark fue elegido para ser enviado lejos. Seguro de creer tener la mejor de las suertes, le obsequia su moneda a Vitenko al despedirse pero, acto seguido, corre o más bien huye frente a los guardias y lo fusilan en el instante. Vitya idea un plan para escapar a través de unos de los vagones del ferrocarril y mientras tanto, engatusa para bien o para mal a Shura, la guardia adusta de seguridad -Jefa Ciudadana- con la que tiene sexo la primera vez y en la segunda, ella misma, la custodia o guardia lleva un vestido de novia y hace que el pianista se interne en su apartado para que interprete a Mendelsohn y la marcha nupcial mientras tienen su momento amoroso, pero no tanto porque Shura le entrega las cartas que una amiga de Tomka le ha enviado donde revela que su amor entrañable, Tamara se ha casado ya. Decide así usar la moneda que, por cierto le dice que sí, debe escapar. Pero todo el periplo será en vano, nunca le perdieron la huella y al acudir a la tumba de su madre Antoniehka es arrestado de nuevo y la guardia Jefa Ciudadana lo esperaba con rencor y lo escupió.

Pero no podía haber desenlace sin el desquite o venganza de Schpala contra Zhenya. Y dado que en las barracas nuevamente Zhenya volvió a vencer a puñetazos al cobarde tipo, Schpala como siempre hacía apuñaló por la espalda durmiendo a Zhenya ante el azoro de Vytia. Justo entonces, hasta que se cumplió el destino y Vitenka se agrió, se anunció la muerte de Stalin y la amnistía que llegaría no mucho después.

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