Ya sea que se desesperen, como el recio Baklan, recio marinero de la Flota del Mar Negro, quien estalla a gritos contra el comandante y los demás al escuchar la retirada del ejército soviético, o bien,esquivando las balas alemanas, pergeñen en grupo una sonrisa efímera, que se siente como gloria de tiempos lejanos, al recordar que más de uno fue expulsado del segundo curso de la escuela, esta masterpiece es profundamente humana en las aciagas circunstancias, despues de 250 días defendiendo Sebastopol.
la danza del marino https://www.youtube.com/watch?v=Ghin8ifLfcc
Solo queda una esperanza para los 12 soldados abandonados a su suerte con 2 mujeres -una arqueóloga y una enfermera- y los niños, atravesar el mar.Senya kolyshkin llega desde Odessa y Prokhorov es nombrado comisario debido a su patronímico Petrovich, por la experiencia que le dio la Rodina родина, la Madre Patria. Intentan escapar de lods escombros donde los alemanes les tiene encerrados pero Bee es herido y el capitán le pide a la enfermera que le hable y hable al desahuciado. En la mañana al intentar escapar nuevamente son repelidos y aunque el nuevo comisario Prokhorov opina que hay que partir de inmediato, el capitán le recuerda que no han regresado Romanchkcuk ni Baklan. Los días pasan después de la retirada del ejército soviético, y uno de los atrincherados dice “Y no entramos en el informe, ni los planes militares prevén esto. Esté vivo o muerto. Es lo mismo.” Cómo podrían regresar Romanchuk, Pchyolkin o Baklan, si los alemanes los llevaban atados marchando en fila junto con otro centenar de marinos y miembros del Ejército Rojo hechos Prisioneros de Guerra. Es el instante en que Baklan, insolente como solo él, danza la yaschik‑tanets “Яблочко”, es decir, una danza de marineros rusa vinculada a la tradición de la flota.

El suicidio alegóricoc de Baklan rinde colaterales frutos. A partir de los disparos de la Ligger al bailarín ocurre una desbandada de los prisioneros y más tarde una suerte de guerra de guerrilas local contra los krautz. Después de muchas penurias en efecto llegan a la costa, al mar para embarvcar a las mujeres yu niños. Y el final cuando apenas comenzaba a perderse la lancha en el horizonte un hombre gritó capitán, alemanes a la vista. El capitán solo dijo “muy bien Sebastopol, elévate a tu altura”.


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