La versión neo-mesoamericana reciente, desde México hasta Brasil era el Chupacabras, y funcionaba. Por eso esta maravilla antropológica no es que maneje algo que no sepamos, el control ideológico a través del fanatismo, (el Estado a la casta sacerdotal o religiosa, los chamanes o o sacerdotes a la plebe, y en la plebe el macho controlando a la mujer) sino que es chusco y natural por su espontaneidad. Se le brindará una merecida lección al patriarcado, a los varones cuya sujeción consistía -entre otras cosas- en el temor que esparcían con las esposas para tenerlas encerradas en casa como producto de celos por su labor en una inexpugnable villa parapetada con las montañas. Que el gato venenoso, que la alimaña se comerá a tu esposo Pong,que no se te ocurra salir.

Como es natural en las comunidades rurales o silvicultoras, mientras más apartadas se encuentren de las ciudades importantes, más enorme es el sesgo de derechos humanos y cunde el machismo en toda su expresión pero en este corto, veremos al marido egopista que no permite que ni siquiera toque su rifle la esposa. Y los sonidos nocturnos persisten y una buena mañana, el marido en que se centra la trama le pregunta a su compañero de tractor Ren ¿oye, en verdad existe esa alimaña peligrosa, felino venenoso? Ren le responde: “¿alguna vez escuchaste que tu madre o abuela viera un gato venenoso? Le digo eso del Gato ponzoñoso a la esposa de Pong para que se calle y se quede en casa”.
Lo mejor ¿sueño o realidad? será cuando e uno de sus turno nocturnos el marido celoso se topa con todas las mujeres con orejas gatunas despotricando “el gordo de mi marido no sabe hacer nada salvo beber” y así por el estilo. En la mañana le pregunta a Ren, tuve un sueño anoche. “Hablar sobre un sueño que se acaba de tener lo vuelve realidad. ¿Fue sueño o pesadilla?”


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