Los cuentos fúnebres de una partida de mentecatos jamás están de más para la videoteca personal, ni si son contados en pleno panteón, ni si en uno hay más picardía que en otro. Y mientras en el primer relato, una rubia contacta a sus enamorados on line para citarlos en la tumba de su padre que es, de facto, un zombie que se los come, en el segundo no sabremos nada del carnicero Csaba que comercializa su carne humana como carne fresca, y conserva en la hielera el brazo de Margit ex amiga y el cadaver entero de Joszi, lo presume antes de ver a su hijo Norbi degollar a su falso padre en venganza por matar a su madre; (haced click en la imagen inferior ↓↓↓)

luego en el tercer relato jeje casi me he encontrado en la encrucijada entre llorar lágrimas de pus o reír con los intestino mordisqueados por el papá zombie del primer relato, y todo, para no ver a más coleccionistas de los que estoy dispuesto a contar después del suceso de la youtuber Luci, a quien le costó la vida su obsesión por conseguir el original en VHS de una célebre película de horror “Let there be light”, excepto que, (a) lógico! será estafada porque es solo una copia, (b) le costará la vida al estafador ya que existe un demente más obsesionado que Luci y no le interesaron por cierto los 150,000 florines que pagó, y (c) de paso también chupará faros (quedará pifa, o sea morirá) Ricsi el novio y ella en la bañera. Y finalmente el cuarto relato es la transfusión de maldad y vampirismo de un escéptico a otro: narra las vivencias de cuando tuvo 10 años a un yercero y así aquel Robi del recuerdo le ha roto en la cabeza hace mucho un frasco y vuelto vampiro, como ahora el narrador al obeso que escucha para continuar el ciclo transilvánico. Obra de bajpisimo presupuesto que en términos generales de todos modo cumple con el de entretenar basado en el cliché y la sorpresa.

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