Masterpiece calladita que es imperdonable que no cuente con restauración porque Nakamura adapta una obra señera de Yūzō Yamamoto. Desde la era Tokugawa y Meiji, pero en especial en la era Taishō que corresponde cuando fue publicada “Nami” en 1926, era parte de los usos y costumbres que familias que atravesaban penurias económicas vendieran a sus hijas a burdeles conocidas como casas de geishas para prostituir a la menor, disfrazando el contrato como adopción o entrenamiento cultural o artístico. El profesor Minami de la historia lamentará, no en vano, “¿No es el cuidado infantil una tarea impotente?”, mientras el director le dice que no puede hacer nada por las jovencitas que abandonan sus estudios “Si intentamos salvar a cada persona, no habra fin” le reclaca, incluso le previene al sénsei del peligroso camino al que lo llevará si continúa enganchado en ese afán bondadoso y genuinamente pedagógico. En 1938, en Tokyo Fukagawa, como bien recordará Minami al inicio del filme, en una retrospectiva de 18 años, no tardará en vivir esas palabras del director del plantel en carne propia. La ocasión llega cuando Minami decide visitar a Mizukawa, el padre alcohólico de la alumna desertora de estudios kinoko.

EL filme dedica una escena en que recibe al maestro, en un hogar desordenado y en penumbras. El padre le dice literalmente, y de hecho agresivo con el profesor por recordarle que Kinoko ya tiene un rezago de 3 años de estudio: “¿Qué padre querría vender a su hija? Pero No soy lo suficientemente valiente para ser un ladrón”; luego agrega que compró la vela con la que ambos se iluminan para esa discusión gracias a la venta, además, de otras cosas de la casa. Apaga la vela y estalla en llanto. Al poco tiempo recibe la visita de Kinoko quien le dice que se ha escapado de la casa de geishas y le arregla lacorbata a su ex maestro. AL regresar le pide quedarse y el filme hace elipsis del paso del tiempo, de este modo sabemos que ya se ha casado con Kinoko y le lee libros y parecen felices, solo que al poco tiempo Minami recibe la visita de un misterioso sujero que le dice se llama Ogakui y le informa y ofrece disculpas a nombre de un tal Senuma Ryotaro, un estudiante del que se ha enamorado su esposa. Descincertado Minami pide que le lleven con ambos y así encara a Ryotaro mientras Kinoko se mete ndebajo de la mesa de vergüenza y miu molesto toma de la mano a su esposa y se la lleva del luegar. Otra elipsis y veremos que el bebé ha nacido y aun muerta de muiedo y pena termina muriendo Kinoko, dejando sin mamá a la creatura. A partir de este momento hay otro brinco pero siempre, los 18 años desde neonato hasta la adolescencia, siempre, repito, tendrá el dolor pero lo peor, la sospecha que el niño no es hijo de él, de Minami sino de Ryotaro. Para colmo, con las dificultades de los cuidados de un recién nacido, cierta noche es ivitado a una funci´kin de Kabuki y en los pasillos fuera dle palco se encuentra al jovencito Ryotaro flirteando con otras chicas.

Lleno de rabia está a punto de cometer una tontería pero su amigo lo detiene y le hace reflexionar. Es cuando Minami se confiesa con su amigo respecto a cierto rencor taimado que le guarda a la criatura por no tener la seguridad de su paternidad y lo que le confiesa a su amigo sobre cómo se siente, debería ser parte de la literatura universal: “un bicho, una cáscara de alma que encontró una mujer y ahora tengo que llevarlo en mi espalda el resto de mi vida. CUando estaba solo, podía volar al cielo y protegerme, pero ahora no puedo volar por el resto de mi vida debido a mi peso”.

Esa es la forma en que conocerá a la bella Takako Miya, quien será la nana o cuidadora de Sum-chan, el niño en crecimiento, Conforme pasen los años el amor entre ambos, Takako y Minami crecerá pero ni él +, por la traición de su esposa, ni ella por un percarce horrible por el que tuvo que abandonar su trabajo, podrán amarse como es debido de forma natural sin que sus miedos y conflisctos por su pasado les perjudique y les anime a dar el paso a casarse. Los años pasan y Minami entonces le propondrá matrimonio a Tsunigo, la hermana menor de Takako, pero ella le responde como si fuera la hermana menior de las Hermana Makioka de Tanizaki, joven moderna que rehúye a las responsabilidades maternas, sorprendente si se entiende que la obra origonal data de 1926. Con el paso de los años, el tiempo demostrará que Tsunigo solo llegará a ser ama de casa y con mucho trabajo vencerá su recelo al niño considerándolo como si hijo sin saber la verdad. No obstante para llegar a este punto tuvo que dejar fuera de casa bajo la lluvia a Sum-chan y tiempo después, le darpá una paliza tremenda al niño en una escena llena de sentimientos tristes cuando el niño camine cojeando al salir de casa y al ser sorprendido por Minale le propine una golpiza por pensar que se burlaba de su padre ese nicho que no consideraba su hijo. Pero resultó que entre llanto, Sum-chan le confiesa que no está imitándolo sino que le duelen las piernas, Alegre Minale porque piensa que su hijo, su verdadero y legítimo hijo heredarásu cojera por el mal congénito que posee pero el médico le aclara que esos dolores son naturales en la niñes después de pasar por fiebre. Lo misma sospecha seguirá rondando en mente atormentándolo cuando en etapa escolar, la esposa de Shimura llame a Minami para mostrarle una carta que su hijo en secreto le ha enviado, una carta rompantica e infantil pero que le vuelve aa sembrar encor respecto a parecerse al mujeriego padre. EL gran romance que no se logró fue el de Takako y Minami y ya visto en perspectiva, el desenlace brinda el peso exacto del destino dilatado en experiencias antes que en los anhelos que todos llegaron a tener para su propia vida.


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