Taimadamente cruda y sórdida. Del retorcido puño y letra de Oyabu & Hidehiro Itô, esta masterpiece en su género lleva progresivamente el fetichismo de la Luger 9mm al paroxismo de las singularidades del V-Cinema.¿Pero no es cierto que las personas suelen personalizar su identidad con apropiación de atuendo y abalorios?

¿Entonces, por qué sería fantasioso que un arma no afectara patológicamente a sus portadores para hacer justicia expedita cuando: (a) hay impunidad para agresores seriales o no: el acusado Masami Kobayshi al inicio del filme, es declarado inocente por incapacidad mental a pesar de haber “cometido un crimen extremadamente atroz”, (b)el sistema judicial claramente revictimiza: “será difícil una vez que esté hecho, tener que recrear la violación.

Creo que probablemente sea aún más doloroso” dice la hermana de Doi. Se observa así la paradoja cruel del sistema, para obtener justicia, la víctima debe someterse a un proceso que puede ser tan traumático como el crimen original,puf, y (c) aunque haya responsabilidad penal, hay evidente justicia fallida, eso explica que en más de una década desde policías hasta sicarios estén relacionadas con homicidios usando la Luger p08. De hecho, estaría justificado el espectador en suponer que la irregularidad narrativa, los saltos de un subtema de violencia sexual o física a otro, es decir, que el estilo formal de esta obra obedece al colapso psíquico de Doi, último poseedor de la Luger desde que se la facilita el vagabundo rescatado bajo el puente Namikibashi aquella noche, después de vomitar y despotricar incohertencias que son lógicas en el contexto del caos que he mencionado.

El vagabundo lo recibe en el suelo, a la distancia Doi pudo divisar una golpiza entretenida que le propinaron unos 5 menores de edad al pordiosero y, al ver a Doi, se perdieron en el callejón oscuro. El drifter lo recibe con vómitos e improperios serios de un alcohólico o un demente, lo que fuese más cierto al examinarlo. Le dijo por ejemplo que “el cuerpo es una máquina y tiene 600 músculos ¿y qué pasa con el cerebro que actúa po voluntad, el cerebro que explota?”. ¿No es demencial que el sistema no funcione? Tokugawa, el assino en la corte del juez y del asesino absuelto kobayashi, se suicida con la misma arma y bala horas después. Pero esta historia no es la redención del mal ni el equilibro superheroico de lo justo, porque cuando Doi se apodera del arma él mismo sucumbre a la escalada de violencia con la Luger y au que sea en defensa primero la emplea con pandilleros, dejando vivo exactamente a quel que al final disparará la misma Luger P08 contra él en el hangar en que recate a su hermana menor. De hecho, Doi un simple asalariado jamás habría sido atrapado ¿quién sabría o imaginaría que un empleado portaba esa Luger tan buscada? y la cual, después de disparar al auto del vendedor de las balas que le insultó y creyó escaparía, jamás la había vuelto a usar Doi hasta se dio el lujo de reír y olvidar e ir a pasaer con su hermana menor a la feria.

Pero los hampones que han sido humillados por el desconocido en la calle y perdido súbditos, le envían a domicilio a Doi un videocasette VHS donde aparece su hermana siendo ultrajada sexualmente por la bola de trhuanes quienes se comunican con él y lo citan en la citada bodega. La muerte del propio Doi es quizá por esa lealtad a la que apela la inscripción en el arma “La lealtad es mi honor” de Theodor Elake de las SS Nazi en la Luger, así que el filme explora un Tokyo nocturno donde la violencia no es aberración o un cáncer metropolutano sino esencia estructural. Los personajes no están simplemente “deteriorados” sino atrapados en sistemas que producen devastación de cualquier tipo de moralidad.


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