Es el juego de los opuestos llevado a la exclusión racional y con el paroxismo de encuadres de poca madre. Se trata entonces de una obra audiovisual elegantemente erótica de mucho valor fotográfico y resonancias góticas. La historia respecto a ir a por los sueños de las siamesas y no por su sombra ni cuerpos específicos al parecer dictado por la madre sin rostro, marca la clave de la trama, especialmente porque Seraphine solo es una mujer y confiesa su universo de ser las dos viviendo en un solo cuerpo: rostros del lienzo derretidos en la niebla alucinante.

Y parece gratuito abrir la entrepierna de las siamesas pero se dirige hacia El Mago de la Hora Rota que es personificado por el mismo director. ¿Quiénes son estos extravagantes personajes onpiricos del cabaret? Los conoceremos en el capítulo desde la cortinas el equilibrista de las ilusiones verdes, las cortinas de febril terciopelo, el cantante con aliento opiáceo, la orquesta de siluetas lascivas, las chicas de verdes venas. Por supuesto que se ha empleado con maestría las lentes ojo de pescado en el capítulo 3 de la Ceremonia de las flores. La historia devanea y lleva hasta Metropol, el edificio con motivos neoclásicos que funciona como Cinema adonde Seraphine entra, recordándole el Mago que la mitad de ella es ya un demonio. De tro, las estalactitas se vuelven brazos y desgraciadamente los retoques y esplendor fotográfico queda desplazado por una hyper estilización del filme que usa diseños y láminas como ilustraciones porque el cabaret se convierte en un escenario cósmico hasta desembocar en un momntaje de imágenes y cortos con marionetas y diseños que recuerdan inicialmente a los Hermanos Quay, pero después otea un tipo cementerio y en concreto un mausoleo. La voz de la madre bruja retumba quedita en la cabeza de ambas y les recuerda que cada una es la mitad de un sueño que se rehúsa a despertar.


Leave a comment