Me ha embelesado el forró con sanfona, zabumba y triángulo, qué exquisitez!Teatralizando como en una inaudita y trepidante comparsa que alegoriza el subdesarrollo material del Brasil de la Generación X, Sganzerla allana con su chanchada filosófica underground todo tipo de espacio y voz marginal, preconizando una antropofagia contestataria, divertida, libre pero sobre todo imponderable que regurgita y hace trizas ya no solo los clichés, sino las denuncias anti cariocas, normalizando lo explícito en tabú deforme y desechable con una trama de Cinema Novo d un plano-secuencia ramificado de imprivizados planos-secuencia.
echad un vistazo al baião https://www.youtube.com/watch?v=-uJBeyPLAs4
A contrapelo de cualquier posibilidad narrativa habitual, este caminante vuelve a arar el sentido histórico que está quebrado dice el personaje, desde hace 6 mil años y así, hace su propio itinerario del anatema sonriente al baião acompasado de Luiz Gonzaga “Remão, remão, quem me trouxer primeiro? A chilela da rosinha.Remão, remão, quem me trouxer primeiro? Uma pedra bem branquinha.”El baião se interrumpe y el travelling del plano-secuencia va hacia Jorge Laredo quien por momentos parece remedar una letanía anti imperialista y que vapulea el esclavismo de aquellos que, como en esa especie de circo o espectaculo ha llegado, se presentan frente a una audicencia pero son producto del clima y de la econompia como cualquier brasileiro. Y, no sin hacer el agobante contraste entre el delite de los públicos y los trabajadores del lugar sufriendo y llorando, vemos al hombre traga fuego, al contorsionista “Oh desventura, veo a un payaso llorar”. Un medium abandonado por sus espíritus,y Jorge Laredo es la araña que repite como mantra “aranha, aranha, aranha” aludiendo como condena quizá a la telaraña de insidias y desencuentros, de fracasos y traumas del Brasil. Por ello asegura debería desaparecer la palabra “subdesarrollo”. De hecho, la improvización de la angustia por las calles, acudando ls propotencia capitalista y la hambruna desde la bahía en calesa, en una rumba o en un baião ebrio o como mesero, habría sido perfecta si no hubiese aparecido en multitud de escenas asfixiando mujeres con uso de fuerza machista si bien sobreactuada pero demasiado repetida para no ser tomada como acto fallido freudiano.


Leave a comment