Un periplo hermoso si es que tiene derecho a serlo por doloroso, entretejido de relatos -digamos- de Mil y Una noches contemporáneas en las que cierto, está ausente el erotismo aludido por Sherezada, pero no las parábolas ancestrales de la contradicción humana ni el misterio nostálgico, hermenéutico revivido de memoria por el guía tunecino a su clienta en busca de ¿cumplir con una solemne promesa a la madre?, buscando una específica fuente a través del desierto y de pueblos fantasmas en ruinas, desconchados pero que aun guardan a l par de caminantes que “hacen nuevamente el camino al andar” por evocar a Machado.

El colorido aquí lo llena un cinematografía reposada ¿cuantas horas o días -aun no creo fuese hecha al azar- para prodigarnos al hombre implorando a Dios por la lluvia, de pie en la hondonada mientras levanta los brazos en una toma amplia y soberbia mientras las sombras y la resolana se deslizan como nubes en la misma toma al instante? Reacia a divulgar sus motivospara hallar dicha fuente doble con una roca, el gupi tunecvino continúa el recirrido en la camioneta y el recorrido en su memoria repasando los cuentos, por ejemplo veamos a los niños abandonando la rústica aula y cantando “Dios todopoderoso, perdónanos, nuestros padres fueron injustos pero no nos castigueis por sus faltas y pecados.”

Más tarde al siguiente día el relato del Ángel de la Muerte que entra a una escuela sufí caminando entre los jovencitos en estudio buscando al maestro pero deteniéndose a mirar fijamente a uno de los alumnos. AL partir el encapuchado, el jovencito a quien miró detenidamente el extraño corre con el maestr y le pregunta quién era. La Muerte por supuesto y al escuchar eso, el niño huyo de inmediato creyendo escapar de sus designios, sin embargo despues de 2 dpias de cabalgar en este relato La Muerte y su cita en Damasco, el chico llegó a Bab Touma y allí ya lo esperaba la muerte de la que creyó escapar, pues al colegio solo fue a avisar que en unos días iría por su alma.

Otro relato significativo es aquel del Maestro y el niño discípulo que va a por el pan, y seguro de que su generoso maestro le daría una parte en agradecimiento, se come un fragmento desde antes de llegar y muestra la enseñanza del hambre a ambos. La clienta canadiense le pregunta si siempre habrá moraleja o mensaje y el guía responde que a veces solo hay que extraer por uno mismo la lección, como en el relato del viajero incansable que camina y camina y cansado se detuvo a la sombra de un árbol y se le antojó comer algo, de pronto apareció la sandía y viandas, se le antojó una alfombra para solaz recostarse con comodidad y apareció un tapete blando pero cuando se dispuso a dormir la siesta tuvo el repentino pensamiento opresivo de que podría ser blanco de serpientes venenosas, si se dormía, y justo eso estaba a punto de ocurrir pero el filme corta y la canadiense no pregunta y elguía no insiste y así se va construyendo, por decirlo de una manera, una especie de relativa complicidad de viaje. Interrumpido asiduamente por el teléfono, no sabe qué decir al familiar que le pide haga algo por sus dos pequeños con inquietudes para escapar al extranjero y entre tanto, el guía encuentra a la clienta canadiense después de que ella se ha perdido en el desierto. Sucedió que dormida en todo el paisaje arenoso, al despertar y escuchar un ave, la ha seguido, una especie de halcón o águila y llegando a una fuente, como la que buscaba, pone en entredicho realidad y ensoñación solo que no podía regresar a con el guía, por no recordar el camino de vuelta silbaba y silbaba y de este modo olvidó la lata de harina donde transportaba las cenizas de su madre para esparcirlas en dicha fuente que jamás volvió a ver. Me agrada la fábula del padre moribundo que pide a sus tres hijos que traigan lo más ligero que pudan comprar con una momenda antes de su muerte, Uno le lleva paja, otro unos sacos de plumas y el menor solo apagó las luces llevando a su padre una vela y entregando lo mpas liviano, un rayo de luz que suele llenar el universo. Al final, el propio guía deberá practicar lo que predica serenándose cuando recibe la llama de que sus gemelos hijos se han embarcado a un peligroso viaje como migrantes a Italia. Así concluye sin cerrarse, una tristísima noticia para el guía que le ruega no olvide la promesa de pagarle el doble por el tour,y un poco de resignación para la clienta que deberá aceptar que hizo lo que pudo por su madre emigrante hace mucho.

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