El quid de esta masterpiece sinestésica tan contemplativa al punto de ser documental, es la simplicidad del tema; familiar, rutinario y costumbrista de latvia, casi desprovisto de cualquier huella de haber un equipo cinematográfico detrás de la lente, pero en el cual además, se ha expandido como hiedra, una plétora plurisensorial rica de formas expresivas del mismo hilo narrativo.
mi propio trailer https://www.youtube.com/watch?v=QlGLgaHBcB8
Pensándolo bien, más que acercarse al documental tiende al semblante sinfónico de música programática porque su melódico soundtrack alude a factores extracinemtográficos a través de la cotidianidad de la vida campesina usando la mirada infantil, la perspectiva del niño cuando tejen, con fuerte dependencia de estaciones, ritos y pequeñas escenas cotidianas.

Digamos que los cambios de estación será el pivote de programación argumental. Así, en invierno mientras nieva, escenas íntimas de interior como aquella del niño, rubio, y la anciana con pañuelo en la cabeza sentada junto a la ventana, hilando o manipulando un hilo fino que se extiende horizontalmente hacia el otro extremo del encuadre, son soberbias. EL contraluz por las ventanas, quemadas en blanco, mientras el interior permanece en penumbra, resalta las siluetas absolutamente pictóricas. Ni siquiera puede hablarse enteramente de minimalismo, porque el lenguaje está implícito en la steadycam que sigue por detrás el kamanas (trineo o ragavas de carga).

¿A quién guiña Jurks? cuando le ha ganado la apuesta por lanzar el dardo orimitivo y jalar los cabellos de Jancis 3 veces. Lamresolana y las flores primaverales , luego la lluvia han dejado atrás la nieve pero Jancis pierde a su padre y al parecer ni siquiera ha entendido del todo el suceso. Otra escena imperdible es aquella en que llega a le etapa en que ya no srá más un menor en el juego de roles de la aldea letona y así, presenciamos el Līgo (también llamada Jāņi) que es la celebración del solsticio, con encendido de grandes hogueras, coronas de flores, cantos y procesiones nocturnas. Mi enciclopedia nórdica explica que este ritual marca el paso a una nueva etapa del ciclo anual y, en muchas comunidades, también de la vida de los jóvenes. Por eso las fogatas y antorchas se consideran protectoras y purificadoras: saltarlas o rodearlas se asocia con alejar la desgracia, asegurar fertilidad y demostrar valor, lo que les da un claro carácter iniciático dentro de la cultura campesina letona. obsérvese la fotografía por esta secuencia, se difumina y vuelve borrosaa a la par del cántico dedicado a Jancis. Es cierto que también se ganará unas nalgadas del adulto por darle su merecido al visitante Otins, con todo y su pomposo uniforme de marinerito, pero el verano corre y Jurks le enseña los gatitos, respirándose vida silvestre apacible. Del mismo modo, un poco cruel por despertar al soñoliento niño, los adultos son continuadores de y¿una especie de ritual en que el niño participa dirigiendo la rueda con el caballo dando vuetas. imbuida la aldea en fuertes tradiciones, en la mitología báltica y europeo-rural, los cometas se describen precisamente como “estrellas con cola” y suponen anunciar o traere buenos augurios respecto a guerras, epidemias, malas o buenas cosechas, nacimientos o muertes notables. A Jancis se le hace participar, se le inculca esa tradición de la rueda movida por el caballo, como parte cultural de cierto orden cósmico. Magnífica obra, una joya, la recomiendo.


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